jueves, 22 de septiembre de 2016

Preces por los Sacerdotes



Divino Corazón de Jesús, Corazón lleno de celo por la gloria del Eterno Padre; te rogamos por todos los Sacerdotes, Señor, llénalos de fe, de celo y de amor. Amén.

A nuestro santísimo Padre, el Papa:
Llénalo de tus dones, Señor.
A los Cardenales y Representantes Pontificios:
Dales tu luz, Señor.
A los Arzobispos y Obispos:
Dales tus gracias, Señor.
A los Sacerdotes Párrocos:
Dales el celo de tu gloria, Señor.
A los Sacerdotes Vicarios:
Guíalos, Señor.
A los Sacerdotes Directores de Seminarios:
Ilumínalos, Señor.
A los Sacerdotes Directores Espirituales de la Adoración Nocturna Mexicana:
Inflámalos en amor a la Eucaristía, Señor.
A los Sacerdotes religiosos:
Perfecciónalos, Señor.
A los Sacerdotes Diocesanos:
Santifícalos, Señor.
A los Sacerdotes confesores y directores de almas:
Hazlos dóciles instrumentos del Espíritu Santo, Señor.
A los Sacerdotes predicadores:
Instrúyelos, Señor.
A los Sacerdotes misioneros:
Sosténlos, Señor.
A los Sacerdotes asistentes de la Acción Católica:
Dirígelos en todas sus empresas, Señor.
A los Sacerdotes profesores y directores de la juventud:
Inflámalos de tu amor, Señor.
A los Sacerdotes directores de los obreros:
Dales amor a los pobres, Señor.
A los Sacerdotes encargados de los hospitales:
Dales caridad y abnegación, Señor.
A los Sacerdotes enfermos:
Dales paciencia, Señor.
A los Sacerdotes ancianos:
Sosténlos, Señor.
A los Sacerdotes aislados:
Acompáñalos, Señor.
A los Sacerdotes turbados:
Dales la paz, Señor.
A los Sacerdotes jóvenes:
Cuídalos, Señor.
A los Sacerdotes perseguidos y calumniados:
Defiéndelos, Señor.
A los Sacerdotes en peligro:
Líbralos, Señor.
A los Sacerdotes tentados:
Dales fortaleza, Señor.
A los Sacerdotes difuntos:
Dales la gloria, Señor.
A los Seminaristas y aspirantes al Sacerdocio:
Dales la perseverancia en su vocación, Señor.
A todos los Sacerdotes:
Transfórmalos en Ti, Señor.
Y que el Espíritu Santo los posea,
Y que por ellos renueve la faz de la tierra.

POR LAS VOCACIONES
¡Oh Jesús, Pastor eterno de las almas, dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu grey amada! Concede a tus ovejas celosos pastores que sean ardientes pregoneros de tus palabras de vida eterna y fieles dispensadores de tus sacramentos.
¡Oh, Corazón divino! mira el miserable estado del mundo, y la necesidad de santos obreros que trabajen en él. Envía ¡Oh, Padre de familia! buenos operarios a tu viña. Haz que se formen, según tu Corazón, en los Seminarios destinados a este objeto. Hazlo por tu gloria y por la salvación de tantas almas redimidas con tu Sangre.
¡Señor, gemimos en la orfandad! Danos vocaciones, danos Sacerdotes santos, te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María de Guadalupe, tu dulce y santa Madre. ¡Oh Jesús, danos Sacerdotes según tu Corazón!.

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