Sacramento de Caridad
«La Santísima Eucaristía es el don que Jesucristo hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito de Dios por cada hombre».
Alimento de la Verdad
«En el Sacramento del altar, el Señor viene al encuentro del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, acompañándole en su camino. En efecto, en este Sacramento el Señor se hace comida para el hombre hambriento de verdad y libertad.»
Misterio de la Fe
«La Eucaristía es el compendio y la suma de nuestra fe. El Misterio Eucarístico es como el corazón y el centro de la Sagrada Liturgia, por ser la fuente de la vida que nos purifica y nos fortalece.»
Don gratuito de la Santísima Trinidad
«En la Eucaristía se revela el designio de amor que guía toda la historia de la salvación. En ella, el Deus Trinitas, que en sí mismo es amor, se une plenamente a nuestra condición humana.»
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lunes, 18 de noviembre de 2013
Peregrinación 2013 a la Basílica de Guadalupe
Como cada año, la parroquia se preparó para asistir a la peregrinación que la Arquidiócesis de San Luis Potosí realiza a la Basílica de Guadalupe. La cita fue el día 11 de Noviembre. En esta ocasión ofrezco un post medio escueto, pero nutrido en imágenes; porque si me pongo a formatearlo me pasa lo del año anterior: se me queda sin publicar. Ustedes disculpen.
EN CAMINO
Amanecía cuando emprendimos el camino, y a pesar de que amenazaba lluvia, conforme avanzábamos el sol comenzó a brillar con fuerza.
Realizamos una breve parada, casi al mediodía, para almorzar y ultimar detalles. Aquí nos encontramos con peregrinos de otras parroquias que iban en la misma dirección que nosotros.
LLEGANDO
Casetas en el Estado de México
Arribando al Atrio de las Américas, al fondo el reloj de sol. Esta es prácticamente la única oportunidad para curiosear un poco, porque la agenda está llena de actividades.
Antigua Basílica de Guadalupe (ahora Templo Expiatorio a Cristo Rey) y Parroquia de Santa María Guadalupe Capuchinas (a la derecha).
COMENZANDO LA VISITA
Como siempre, al ingresar, no puede faltar, además del saludo a la Virgen de Guadalupe, una visita al Santísimo Sacramento, en un ambiente de silencio y recogimiento y, por supuesto, acudir al sacramento de la Reconciliación.
Capilla del Santísimo Sacramento
Fila en los confesionarios ¡Aguas con los colados!
DETALLES INTERIORES Y EXTERIORES
Capilla dedicada a San José (al lado opuesto de donde se localiza la Capilla del Santísimo Sacramento).
Lunes de mediana actividad: aparte de la Santa Misa habitual, había 3 celebraciones simultáneas en las pequeñas capillas localizadas en la parte superior del área de los fieles. Esta distribución arquitectónica siempre me ha gustado mucho, porque todas las capillas tienen vista al Altar Mayor y a la Imagen.
Jajajajajaja ¡Hasta que supe para qué era este sitio! Confieso que me intrigaba. Es que las veces anteriores que pasé por ahí no había gente.
Saliendo y pasando junto a la estatua dedicada al beato Juan Pablo II, camino del Templo Expiatorio a Cristo Rey.
TEMPLO EXPIATORIO
Entrando en el ambiente de silencio, quietud y paz del Templo Expiatorio. La hora era ideal para la meditación, porque casi no había visitantes. El Señor... ¡Espléndido! ¡Como siempre!
Las reliquias de Santa Faustina Kowalska tienen ya su sitio permanente dentro del Templo Expiatorio. Aunque "permanente" es un decir, porque las he visto en varios rincones del mismo. Supongo que cambian según se necesita el espacio.
Poco tiempo después llegó el resto de secciones de la Adoración Nocturna para efectuar nuestra habitual Hora Santa en el Templo Expiatorio. Aunque en esta ocasión no pudimos concluirla porque, gracias a un despiste de los responsables, no estábamos registrados y no teníamos permiso. Así que tuvimos que salirnos para asistir a la Peregrinación.
PEREGRINACIÓN
El Arzobispo en compañía del clero encabezando la procesión.
Abanderados de la Adoración Nocturna
Más banderas, adoradores nocturnos, y fieles en general.
Llegamos a tiempo de oír sonar las campanillas del reloj monumental y ver esta representación de las apariciones. Es la primera vez que me toca verlo; digamos que es como un "cucú" gigante, pero más bonito por el tema que tiene.
ESPERA
Al llegar hubo que formarse para esperar el inicio de la Santa Misa. Dios nos bendijo cubriendo el cielo de nubes, porque el sol estaba fuerte, a pesar de que ya pasaba de media tarde.
Pasamos un buen rato aguardando, aunque claro, la espera valió la pena.
Nuestro Arzobispo, Don Carlos, tuvo la disposición de asperger con agua bendita a todos los peregrinos. Tardó bastante rato en recorrer la interminable valla que se formó por todo el Atrio de las Américas y hasta el exterior.
SANTA MISA
Antes de comenzar la Celebración Eucarística, Don Carlos dio la bienvenida y agradeció a los peregrinos.
Concelebrando
Un poco cansados y no alcanzaron los asientos. Sí: por ahí me tocó el lugar (o mi trozo de suelo, como quieran llamarlo)
VIGILIA
Un breve respiro y ya en la noche, de vuelta nos dirigimos al Templo Expiatorio para concluir nuestra jornada con una Vigilia Solemne de Adoración al Santísimo Sacramento y la Santa Misa (Sí: otra).
PARTIDA
Pues esta foto sólo la tomé para presumir que mi cámara, aunque no tan buena, sí hace tomas con escasa iluminación. Aunque creo que salió de puro milagro. No alcancé a leer, pero imagino que es homenaje a San Felipe de Jesús.
El Atrio de las Américas vacío. Prácticamente fuimos los últimos en salir. Serían aproximadamente las 10:30 de la noche.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Peregrinación 2012 de la Arquidiócesis de San Luis Potosí a la Basílica de Guadalupe
¡No tengan miedo!
Con gozo y esperanza peregrinamos al Tepeyac, a la casa de nuestra madre, Nuestra Señora de Guadalupe
Fragmento del Mensaje de Mons. Jesús Carlos Cabrero Romero
Arzobispo de San Luis Potosí. Con motivo de la peregrinación anual de la Arquidiócesis a la Basílica del Tepeyac (Tomado del Semanario "La Red"):
Esta peregrinación, además de renovar nuestro amor filial es una oportunidad de expresarle todo lo que llevamos en nuestro corazón, como esposos y padres de familia, ante los escenarios que desde hace tiempo están pasando: ataques y campañas continuas contra la vida (el aborto), la falta de un trabajo digno y estable, que responda a las exigencias y bienestar de las familias, el divorcio, la violencia familiar que toma fuerza, sobre todo, en nuestras colonias populares y de periferia y en nuestras comunidades rurales. Hablarle a nuestra Madre del debilitamiento de nuestra fe y de lo débiles que están los valores humanos y cristianos en nuestros niños y jóvenes. Hablarle a nuestra Madre de la pobreza que vive nuestro pueblo, la falta de recursos para que nuestras familias vuelvan a ser patrimonio y garantía de un mañana mejor.
Todas estas y otras situaciones nos invitan a buscar a quien nos fue entregada como Madre. ¡Vayamos en peregrinación hasta su casa, ella nos está esperando!
Quienes tengamos la dicha de ir al Tepeyac debemos tomar en cuenta estas recomendaciones para vivir la Peregrinación como un acto de fe, de amor, paz y renovación de vida cristiana:
1) El peregrino no es un turista. Ve más allá de lo que le muestran los ojos. Ve la presencia de Dios, el amor de Dios.
2) Al marchar, el peregrino hace un gesto que indica que algo le falta. Decide dejar todo para encontrar lo único necesario, para ir al encuentro de quien le está esperando; en nuestro caso, nos espera nuestra Madre Santísima.
3) Al iniciar el camino hacia el Tepeyac, vamos preparando nuestro corazón para encontrarnos con nuestra Señora y renovar nuestra fe. Sabemos muy bien que allí encontramos fuerzas nuevas para continuar el camino de nuestra vida con más ilusión, con más fuerza, con más sentido... ¡más acompañados por ella!
4) Este acto es un compromiso de todo nuestro ser. Dejamos nuestras costumbres para ir a una cita, allí donde el Señor nos espera; allí donde Nuestra Madre nos tiende sus brazos. Dejamos de lado lo secundario y damos a entender con ello que sólo Dios basta.
5) La peregrinación es un tiempo de conversión. Ir en busca de Dios es querer hacerse disponible para dejarse encontrar por Él. El peregrino se desprende de lo que le estorba, se ofrece en su pobreza.
6) El peregrino está habitado interiormente por el encuentro con la Madre de Dios que le espera y con el que conversa por el camino... como los peregrinos de Emaús. Si el corazón arde con esa presencia, todo lo demás es secundario.
7) El peregrino mira y admira, pero ve más allá de las cosas. Acoge el mensaje que el Señor le dirige en esos lugares.
8) La peregrinación es un tiempo de oración: alabanza, admiración por lo que vemos, oímos, y todo eso nos lleva a la adoración del "Dios por quien se vive". Es decir, la peregrinación requiere interioridad y silencio para gustar, contemplar, orar, adorar y acoger.
9) La peregrinación, al igual que la vida, es una escuela de amor y caridad universal. Caminar juntos hacia una misma meta, al encuentro de la misma persona que nos espera, consolida los lazos fraternos mediante actos sencillos y concretos como compartir, ayudar, esperar, caminar al paso del otro.
10) La peregrinación es un tiempo de renovación en la esperanza: es señal de la búsqueda incansable de Dios a pesar de las dificultades del camino. Alguien nos espera al final del camino. "Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti".








